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Cuando nos planteamos el desarrollo de una organización, usualmente, nos preguntamos: ¿Cómo ser más rentable? y con menos frecuencia: ¿Cómo crear bienes y servicios que beneficien a muchos y que cambien al mundo? Las palabras innovación y marketing empresarial se nos vienen a la mente de inmediato y nos preguntamos de nuevo: ¿Cómo vender algo que sea diferente al de la competencia y cubra las necesidades del cliente? y con menos frecuencia: ¿Cómo vender algo que haga feliz a la gente y cubra necesidades urgentes?.

El mercadeo en la base de la pirámide es una opción para llegar a un mercado de muchos que tienen poco poder adquisitivo, no obstante, los problemas urgentes y la forma de cómo podemos contribuir a resolverlos, no necesariamente está en la base de la pirámide sino en la forma cómo abordamos nuestro mercado.

En tal sentido, miremos a nuestro alrededor y veremos que no importa el tipo de cliente, hay elementos comunes a los humanos, valores y necesidades reales pero también simbólicas compartidas por todos.

Actualmente, vemos el mercado plagado de formas de corazones, y muchas campañas por la paz, vemos signos de la moda vintage como una tendencia que busca el pasado, lo retro; valores como libertad, solidaridad, paz y amor. Recientemente, el tema del efecto climático y la emergencia del planeta en términos ambientales lucen urgentes.

Por otra parte, cambiar al mundo y ser agente de cambio es una necesidad urgente que se vincula con abrazar una causa y compartirla con otros.

La tendencia del cliente es vincularse con aquel producto o servicio que también le de alguna gratificación simbólica, que lo «conecte» con emociones y valores y si nuestra empresa integra valores de cambio y de bien común además de satisfacer la necesidad de uso de algún bien o servicio, habrá contribuido a cambiar al mundo y a la vez generaría un efecto transformador de la sociedad.

Concluyo con esta interrogante ¿Cuál es tu causa para cambiar al mundo?

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