Partimos de la premisa que todo emprendimiento tiene un impacto en el desarrollo, en tal sentido la separación entre emprendimiento de negocio y emprendimiento social luce inconsistente.

Actualmente, los emprendimientos sociales deben desarrollar brazos lucrativos para ser sustentables, hemos evolucionado en términos de concebir lo social más allá de la dádiva, de hecho se habla de los negocios inclusivos como estrategias que buscan la implicación de los negocios en su compromiso por el desarrollo, especialmente, en términos de inclusión de las comunidades inmediatas  y públicos a los que afecta (stakeholders).

El nuevo enfoque radica en que más que empresas de negocio socialmente responsables, estamos mirando a empresas socialmente implicadas, bien sea a través de la comercialización de bienes y servicios lucrativos que a su vez desarrollen proyectos inclusivos o a través de empresas sociales con productos o servicios que le garanticen su continuidad.

Las empresas que incluyen como parte de su misión y objetivos el aspecto social son percibidas de manera mucho más positiva por las audiencias y clientes, pues enganchan por razones empáticas y de impacto social, están comunicando que ellos «los clientes» sirven y colaboran con los más necesitados y ayudan a resolver los problemas urgentes en forma directa.

Ahora bien, una empresa social no es igual que una empresa de negocio, en el sentido que las primeras, reinvierten las ganancias en su causa o en nuevas innovaciones que impliquen nuevas causas, y las segundas, tienen intereses lucrativos para sus socios. No obstante, dedican una parte del mismo a cumplir con sus objetivos sociales o impulsan negocios inclusivos que generan desarrollo en la base de la pirámide.

De estos últimos tenemos como ejemplo en Venezuela, el caso Polar que buscó soluciones a sus problemas de distribución apoyando a los choferes en adquirir sus propias unidades de transporte con créditos bandos lo que facilitó llevar mercancías a lugares donde antes no se podía llegar, de esta manera generó emprendedores, a la vez que resolvió un problema en su cadena de distribución.

Valdría la pregunta ¿el éxito del negocio donde está? ¿en la generación de mayor renta para unos pocos, o en la generación de beneficios e innovación donde todos ganen?.

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